Fallecimiento del historiador Heraclio Bonilla
La Asociación Argentina de Investigadores en Historia lamenta el fallecimiento del historiador Heraclio Bonilla, ocurrido el 14 de febrero. Nuestro colega Carlos Contreras, profesor e investigador de la Pontificia Universidad Católica del Perú, tuvo la gentileza de acceder a nuestro pedido y enviarnos una breve semblanza que destaca la importancia de Bonilla en la historiografía peruana y latinoamericana.
Por Carlos Contreras (PUCP)
Heraclio Bonilla Mayta (1942-2026) fue uno de los artífices de la renovación de la historiografía peruana en la segunda mitad del siglo pasado. Nació en Jauja, en un hogar de trabajadores del asiento minero de Morococha. Cuenta una leyenda -que él nunca desmintió- que aprendió a hablar inglés cargando los palos de golf de los ingenieros de la empresa norteamericana que operaba en dicho asiento y que había montado ahí lo que debía ser el campo de golf más alto del mundo.
Estudió antropología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos e historia en la Universidad de París. A su regreso al Perú, en 1973, comenzó su trabajo docente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Pontificia Universidad Católica del Perú, y su labor de investigación en el Instituto de Estudios Peruanos. Desató varias polémicas acerca de temas como el significado de la independencia y la participación campesina en la guerra del Pacífico. Sus investigaciones también se extendieron a temas como la formación de la burguesía peruana durante la era del guano, la configuración del proletariado minero y los conflictos entre las comunidades indígenas a lo largo de los siglos XIX y XX. Su labor docente se extendió también a países como los Estados Unidos, Ecuador y Colombia, país en el que laboró en las últimas décadas y en el que acaba de fallecer, rodeado de alumnos y su familia. A través de su labor docente y de investigación, alentó varias vocaciones e inspiró a diversos investigadores que hoy siguen sus huellas.
A continuación, compartimos también una semblanza enviada por Juan Carlos Korol e Hilda Sabato:
Heraclio Bonilla (1942-2026): recuerdos compartidos
El 14 de febrero pasado falleció en Bogotá nuestro querido colega Heraclio Bonilla, gran historiador latinoamericano y entrañable amigo. Aunque lo conocimos por separado, confluimos en algún momento en sellar una amistad conjunta que se mantuvo a lo largo de casi medio siglo. Con la tristeza de la despedida, hemos querido compartir aquí algunos recuerdos de ese vínculo
El punto de partida fue en Lima, en un congreso organizado por Heraclio en el marco de la Comisión de Historia Económica de CLACSO. Pese a nuestra corta experiencia en el mundo académico, nos invitó a presentar una ponencia conjunta sobre un tema que estábamos investigando, la inmigración irlandesa en la Argentina. El desafío era mayor, pues los comentaristas del evento eran nada menos que Eric obsHHhhhghhhhmHobsbawm y Tulio Halperin Donghi. Allí fuimos y así comenzó nuestra amistad tripartita, mantenida a través del tiempo y de la geografía.
Como sabemos, Heraclio hizo una importante carrera en el Perú, que continuó posteriormente en Estados Unidos, en la Universidad de California. Siguió por Ecuador y Colombia, donde nació su hija y se radicó por varios años, para retornar más tarde a su Perú natal hasta hace muy poco, cuando regresó a Bogotá.
Nos reencontrábamos en diferentes lugares: en California, durante su estadía como Visiting professor en Berkeley, cuando recorría con Juan Carlos los alrededores del campus de la Universidad y la vecina ciudad de San Francisco; en Lima, en varias ocasiones cuando alguno de nosotros viajaba desde aquí; en la Argentina, en las muchas oportunidades en que visitaba nuestro país, o en cualquier otro lugar en que coincidiéramos. Manteníamos además el diálogo fraterno por diversas vías, y estábamos siempre atentos a su producción historiográfica, sugerente y provocativa.
En su última visita a Buenos Aires, en 2014, nos dejó una serie de libros que si bien no representan más que una fracción de su producción académica, marcan su constante renovación intelectual y su búsqueda de nuevos caminos en la exploración del pasado de América Latina. En conjunto, su contribución a la historia de la región ha sido invalorable, como bien recuerda Carlos Contreras en la nota que ha publicado Asaih en su memoria. En nuestro caso, evocamos aquí al amigo. Tendremos siempre presente su calidez humana, su agudeza intelectual, y el placer que hallaba en la conversación, que su voz grave de suaves tonalidades peruanas volvía aún más atractiva para nosotros. Acompañamos a su mujer y su hija en el dolor.
Juan Carlos Korol e Hilda Sabato
Febrero de 2026.